La sostenibilidad ya no es un departamento. Es una estrategia. Y el riesgo climático, un factor financiero.
que no se adapten a tiempo enfren- tarán riesgos físicos (daños a activos, interrupción de operaciones, escasez de recursos) y riesgos de transición (regulación, pérdida reputacional, presión de inversores, obsolescencia tecnológica). Estos riesgos podrían afectar entre 5% y 25% del EBITDA de las compañías hacia 2050, y hasta 50% del EBITDA en sectores intensivos en carbono al 2030 si no se anticipan. Lo más grave es que, aun sabiendo esto, muchas empresas siguen subestimando el impacto real. Según datos de Carbon Disclosure Project (CDP), más del 70% de las empresas reconoce los riesgos físicos, pero solo una minoría los cuantifica adecuada - mente o los integra en su planificación
financiera y estratégica. Este sesgo puede ser letal en un contexto donde la materialización de los riesgos ESG ya no es un “si”, sino un “cuándo”. EL RIESGO DE NO ESTAR ASEGURADO... Y NO SABERLO La reciente DANA (Depresión Ais- lada en Niveles Altos) que afectó a la Comunidad Valenciana dejó al descubierto una preocupante reali- dad: miles de empresas carecen de seguros adecuados para proteger sus activos. La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) alertó que muchas pólizas se renuevan automáticamente sin actualizar los valores asegurados, lo que genera infraseguro, es decir,
coberturas insuficientes ante sinies - tros. Esto afecta especialmente a autó- nomos y pequeñas empresas, pero también a corporaciones que no han revisado su estrategia de seguros a la luz del nuevo contexto climático. Y aquí surge una pregunta crítica: ¿cómo se puede gestionar lo que no se conoce ni se ha evaluado correctamente? UNA NUEVA GOBERNANZA PARA UN NUEVO MUNDO La sostenibilidad y la gestión de ries- gos ESG deben estar en el centro de la gobernanza corporativa. Esto significa que los directorios deben asumir un rol activo, evaluando escenarios
| Julio/Agosto 2025 | 55
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