Vision Magazine Latam Nº30 - Julio/Agosto 2025

VISION MAGAZINE

CÓMO AVANZAR

andinas al cambio climático. “Por un lado, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el uso de una fuente de energía limpia y reno- vable. Este enfoque tiene un impacto directo en la seguridad alimentaria, ya que permite sostener la productividad del sector frutícola, asegurando el abastecimiento de alimentos tanto para el consumo interno como para la exportación. Además, al reducir los costos energéticos, fortalece la soste- nibilidad económica de los pequeños y medianos agricultores”. En la misma línea, Jorge Retamal, doctor en ciencias agronómicas e investigador de INIA Quilamapu (Chile), plantea que la combinación de la producción de alimentos con la generación de energía solar constituye un desafío ineludible para el sector. Retamal es parte del equipo que lidera un innovador proyecto agro- voltaico en cerezos, en la región de Ñuble, centro-sur del país. “Este piloto ha demostrado beneficios agronómicos relevantes: mayor área foliar, mejor contenido de clorofila y un aumento en la calidad de la fruta, con mejores niveles de azúcar y menor estrés hídrico. Esto no solo potencia la producción, sino que también mejora la competitividad de nuestra fruta en mercados exigentes”, subraya. Según el investigador, las proyec- ciones de los sistemas agrovoltaicos para Chile y el mundo son altamente prometedoras. “Lo más interesante es

que esta tecnología no compite con los cultivos, sino que los complementa. A diferencia de los paneles solares tradicionales, los AgroPV permiten el paso de luz fotosintéticamente activa y ayudan a regular el microclima del cultivo. En el caso del cerezo, incluso han reducido la evaporación del suelo en más de un 30%, lo cual es clave en zonas con escasez hídrica”. Las bondades de la AgroPV se han extendido también a las cálidas tierras de Colombia. Natalia Páez, ingeniera agrónoma de la empresa Solenium, destaca que “el uso dual del suelo, combinando producción agrícola y generación de energía limpia, es especialmente valioso en zonas rurales con acceso limitado a tierra. También permite involucrar a comunidades locales en proyectos sostenibles que fortalecen sus ingre- sos y capacidades. Este modelo puede contribuir, además, a reducir el estrés hídrico y térmico en ciertos cultivos, ofrecer protección frente a fenómenos climáticos extremos y abrir nuevas oportunidades de inclusión social y productiva”. Aunque en fases iniciales, actual- mente en Colombia se desarrollan interesantes proyectos en sectores rurales de la zona caribeña. “A través de nuestras minigranjas solares estamos cediendo espacios cultivables a comunidades locales, donde se ex- perimenta con cultivos como melón, sandía y ají dulce”.

Hasta ahora, el panorama parece alentador, ¿verdad? Sin embargo, así como es posible enumerar atractivos beneficios (ver recuadro), la expansión de los proyectos agrovoltaicos conlleva desafíos no menores. Los costos asociados a su implementación, la ausencia de un marco regulatorio y la incertidumbre, son tres factores que, según los entendidos, condicionan su masificación. BENEFICIOS AGROPV DE LA Dobles ingresos por uso dual del suelo: ganancias por las ventas de productos agrícolas y por la genera- ción de energía solar. Protección de los cultivos: la insta- lación de paneles en altura protege los cultivos de eventos meteorológi- cos: granizo, sequía, lluvias torrencia- les, golpes de calor. Asimismo, reem- plaza el uso de cubiertas plásticas. Ahorro de agua para riego: los pa- neles otorgan sombra parcial gene- rando un microclima, lo que disminu- ye el estrés térmico y la evaporación del agua. Esto ayuda a mantener la humedad del suelo, reduciendo las necesidades de riego en un 20-30%.

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